¿Sabías que tu rendimiento en la cancha puede caer hasta un 20% si no estás bien hidratado?
¡No pierdas ese último sprint por un descuido! Desliza y descubre los 4 pasos clave para una hidratación ideal que te mantendrá en tu mejor nivel.
PASO 1: HIDRÁTATE ANTES DEL PARTIDO
Por qué es clave: llegar bien hidratado ayuda a evitar fatiga temprana y reduce el riesgo de lesiones.
Qué hacer: bebe entre 500-600 ml de agua o bebida isotónica 2 horas antes del partido.
Tip adicional: evalúa el color de tu orina; un color amarillo claro indica buena hidratación.
PASO 2: ADAPTA LA HIDRATACIÓN SEGÚN EL CLIMA
En climas cálidos, aumenta la ingesta de líquidos.
Realiza un chequeo del color de tu orina: cuanto más clara, mejor hidratado.
Qué hacer: en climas cálidos, prioriza bebidas con electrolitos para reponer sodio y potasio. En climas fríos, no descuides el consumo regular de agua.
Tip adicional: usa prendas adecuadas que permitan la transpiración y evalúa tus sensaciones de sed constantemente.
PASO 3: CONOCE TU PESO
Pesarte antes y despues de entrenar
1 kg de peso perdido se repone 1.5 litro a reponer
Perder un 2% de agua corporal puede reducir tu rendimiento en un 20%.
La hidratación no es un juego. Puede ser la diferencia entre ganar o perder, entre aguantar los 90 minutos o quedarte en el banco. No hay excusas: si no te hidratas bien, estás saboteando tu propio rendimiento.
PASO 4: ESTAR ATENTO A SEÑALES CORPORALES
Mareos o calambres puede ser signos de deshidratación
No esperes a tener sed para tomar agua, para entonces ya es tarde
La hidratación mejora rendimiento y ayuda a prevenir lesiones

